En respuesta al creciente número de casos y muertes por COVID-19, y para preservar los sistemas de salud, los países europeos, asiáticos y americanos han implementado medidas para controlar sus epidemias. Estas intervenciones no farmacéuticas a gran escala varían de un país a otro, pero incluyen el distanciamiento social (incluyendo la prohibición de reuniones numerosas), el cierre de fronteras, el cierre de escuelas, medidas para aislar a las personas sintomáticas y sus contactos y el bloqueo a gran escala de poblaciones enteras. Es preciso comprender si estas intervenciones han tenido el impacto deseado en el control de la epidemia y si son necesarias para mantener el control, dado el gran coste económico y social que suponen.
El objetivo clave de estas intervenciones es la reducción del número efectivo de reproducción, (Rt) de la infección, un parámetro epidemiológico fundamental que representa el número promedio de infecciones generadas, en el momento t, por cada caso infectado durante el curso de su infección.
Una forma alternativa de estimar el curso de la epidemia es volver a calcular las infecciones a partir de las muertes observadas. Para ello, los investigadores del estudio utilizaron un nuevo modelo bayesiano del ciclo de infecciones de las muertes observadas infiriendo el total de población infectada (tasas de ataque) y el Rt. De este modo, se evaluó la evidencia del éxito derivado de las intervenciones en la reducción de Rt por debajo de 1. Además, se simuló un escenario hipotético donde el número de reproducción se situó en los niveles iniciales para estimar las muertes que hubieran tenido lugar si las intervenciones no se hubieran producido.
En el estudio se evaluó el impacto de las principales intervenciones en 11 países europeos desde el inicio de la pandemia de COVID-19 hasta el 4 de mayo de 2020, cuando las intervenciones comenzaron a levantarse.
Se utilizó información parcialmente agrupada entre países con efectos tanto individuales como compartidos sobre el Rt. El modelo se basaba en estimaciones fijas de algunos parámetros epidemiológicos como la tasa de mortalidad por infección, no incluía la importación o variación subnacional y suponía que los cambios en el Rt eran una respuesta inmediata a las intervenciones en lugar de cambios graduales en el comportamiento. Se estimó que, para todos los países evaluados, las intervenciones fueron suficientes para impulsar el Rt por debajo de 1 (probabilidad Rt <1,0 es 99,9%) y lograr así el control de la epidemia. Los investigadores estimaron que, en los 11 países, entre 12 y 15 millones de personas fueron infectadas por SARS-CoV-2 hasta el 4 de mayo, lo que representa entre un 3-4% de la población (5,5 % en España). Por otro lado, la estimación de muertes evitadas en los 11 países europeos por las medidas ascendió a 3.100.000 (IC 95%: 2.800.000-3.500.000). En España fueron 450.000 (IC 95%: 360.000-540.000).
Los resultados del estudio muestran que las principales intervenciones no farmacológicas −y el confinamiento en particular− han tenido un gran efecto en la reducción de la transmisión de la pandemia.

Fuente: Nature