El pico de masa ósea, que se produce en la edad adulta temprana, es un marcador importante del futuro riesgo de osteoporosis. Por tanto, es importante identificar los factores modificables que están asociados con la máxima fortaleza de los huesos.
Por ello, se llevó a cabo un estudio por parte de investigadores de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, para investigar la asociación entre la intensidad y el tiempo dedicado a la actividad física durante la adolescencia y la fortaleza máxima de la cadera en la edad adulta.
Para ello se contó con el estudio longitudinal de padres e hijos Avon, un estudio prospectivo de cohorte de nacimiento que incluyó 15.454 mujeres embarazadas del suroeste de Inglaterra. De todos los nacimientos, 14.901 bebés estaban vivos un año después de nacer. Para el análisis, se incluyeron 2.569 individuos sanos (1.588 mujeres [62%]) que presentaban mediciones válidas de actividad física.
Se establecieron las trayectorias de tiempo empleado en actividad física evaluado por medio de un acelerómetro, con diferente gradación en la intensidad (de moderada a intensa y actividad física ligera) a los 12, 14, 16 y 25 años (medido en minutos por día), utilizando modelos de trayectoria latente.
Por otro lado, se midió la densidad mineral ósea del cuello del fémur (DMO; medida en g/cm2) a la edad de 25 años, evaluada mediante radiografías de absorciometría de energía dual de la cadera.
Los participantes masculinos pasaron más tiempo en actividades de intensidad moderada a vigorosa en cada edad y presentaron mayor DMO en el cuello del fémur que las participantes femeninas.
La DMO del cuello del fémur fue mayor en los participantes masculinos en el subgrupo de mayor actividad de adolescentes tempranos (0,38 g/cm2; IC del 95%: 0,11-0,66 g/cm2) y el subgrupo de mayor actividad en la adolescencia media (0,33 g/cm2; IC del 95%: 0,07-0,60 g/cm2), en comparación con el subgrupo de adolescentes de baja actividad. La DMO del cuello del fémur en mujeres fue mayor en el subgrupo de adolescentes con alto nivel de actividad (0,28 g/cm2; IC del 95%: 0,15-0,41 g/cm2) pero no en el subgrupo de adolescentes de baja actividad/adulto de alta actividad (−0,12 g/cm2; IC del 95%: −0,44-0,20 g/cm2) en comparación con el subgrupo de adolescentes con baja actividad/adultos con baja actividad. Un análisis de sensibilidad para explorar los factores de confusión no medidos apoyó los resultados obtenidos.
En conclusión, apoyar la actividad física de alta intensidad durante las primeras etapas de la adolescencia puede ayudar a maximizar el pico de masa ósea de la cadera y prevenir la osteoporosis en el futuro.

Fuente: JAMA Network Open