El arsénico (As), originario de fuentes geológicas o de actividades antropogénicas, ha sido ampliamente reconocido como carcinógeno humano desde al menos la década de 1950. El arsénico inorgánico (iAs) constituye la especie más tóxica, estando presente en el suelo, el agua, el aire, el arroz y otros alimentos, incluidos los vegetales y algunos zumos de frutas. De este modo, los resultados adversos para la salud, incluida la muerte por enfermedad cardiovascular (ECV) derivados de la exposición crónica al iAs están bien documentados.
Sin embargo, los datos de los últimos 20 años muestran como la exposición al iAs además de por el agua potable contaminada, se produce, especialmente, por los alimentos. Entre ellos, el arroz se ha considerado particularmente como una fuente importante de exposición al iAs, conteniendo a menudo considerablemente más As que otros alimentos básicos, debido a la combinación de su fisiología y la geoquímica inundada del arrozal.
Incluso en áreas donde el arroz no se considera un alimento básico diario para la mayoría de la población, como EE. UU., España, Reino Unido y Australia, no se puede ignorar su papel en la exposición al iAs, en particular para subpoblaciones que presentan tasas de consumo de arroz relativamente altas. También existe una particular preocupación con respecto a la exposición de iAs en niños a partir del arroz y sus productos.
De este modo, si bien el consumo de arroz es una importante ruta de exposición a iAs para más de 3 mil millones de personas, todavía hay una falta de evidencia epidemiológica que demuestre la asociación entre la exposición a iAs por la ingesta de arroz y los riesgos de ECV.
Por ello, investigadores de las Universidades de Manchester y Salford, en Reino Unido, llevaron a cabo una evaluación de la asociación potencial entre la exposición a iAs y el riesgo cardiovascular a través de un estudio ecológico con datos de los territorios de Inglaterra y Gales. De este modo, se calculó la exposición diaria per cápita de iAs del arroz a nivel local, utilizando el origen étnico como un indicador de la clase de consumo de arroz. Se aplicó una serie de modelos lineales y no lineales para estimar la asociación entre el nivel de exposición y la tasa de mortalidad estandarizada por edad (TMEE) por ECV, utilizando el criterio de información de Akaike. Cuando se ajustó por factores de confusión significativos, en particular tabaquismo, nivel educativo, tasa de empleo, porcentaje de sobrepeso, la exposición a contaminación (PM2,5), el porcentaje de mujeres y el acceso a la atención médica, el modelo no lineal mostró que el riesgo de ECV aumentaba con la exposición a iAs del arroz con niveles superiores a 0,3 μg/persona/día. Además, el modelo lineal ajustado indicó que la TMEE por ECV en el cuartil más alto de exposición a iAs (0,375-2,71μg /persona/día) fue 1,06 (1,02-1,11; p< 0,001) veces mayor que en el cuartil más bajo. (< 0,265μg/persona/día).

En conclusión, los resultados del estudio revelaron que el riesgo de ECV en Inglaterra y Gales disminuyó en exposiciones a iAs menores de 0,3μg/persona/día, viéndose aumentado con exposiciones más altas. Además, se apreció una asociación lineal significativa y positiva entre la exposición a iAs por consumo de arroz y la tasa de mortalidad por ECV en Inglaterra y Gales.
A pesar de las conocidas limitaciones de los estudios ecológicos, el estudio sugiere que las personas más expuestas al As del arroz deberían consumirlo de una manera más segura.

Fuente: Science of the Total Environment