Algunas potenciales vacunas contra el SARS-CoV-2 se están probando ya en fase clínica. Sin embargo, son muchas las incógnitas y desafíos que hay por delante hasta completar el camino. La situación a día de hoy en relación con la investigación sobre la nueva vacuna para el COVID-19 se recoge en un reciente artículo publicado en el BMJ.
La epidemia de covid-19 y su rápida difusión han estimulado de forma importante al desarrollo de una vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2. Al menos existen seis potenciales vacunas que han iniciado ya ensayos clínicos en todo el mundo, con más de 80 candidatos en etapas preclínicas.
Esto significa que se está avanzando en múltiples direcciones al mismo tiempo. Sin embargo, el camino hasta conseguir una vacuna exitosa no será fácil, y solo un número limitado de vacunas podrá conseguirlo.
En la actualidad, no hay autorizadas vacunas para el resto de coronavirus que afectan a los humanos: SARS-CoV-1, MERS-CoV y los virus que causan resfriados comunes. Sin duda, las razones económicas son un factor importante para la ausencia de estas vacunas, pero su diseño también es un factor relevante.
Por un lado, la respuesta inmune a la infección por coronavirus puede ser de corta duración. Por otro, algunas vacunas probadas anteriormente −como la del SARS-CoV-1− ya plantearon problemas de seguridad en modelos animales. En este sentido, el desarrollo de una vacuna contra el SARS-CoV-2 puede no ser sencillo.
Estrategias para conseguir la nueva vacuna
Las múltiples estrategias para el desarrollo de vacunas para COVID-19 incluyen tanto métodos tradicionales como técnicas de próxima generación.
Proteína de pico
Muchos esfuerzos se centran en la proteína de pico o de enganche del SARS-CoV-2. Esta proteína es parte de la capa externa del virus y es crítica para la entrada en las células. Los anticuerpos que se dirigen a esta proteína pueden bloquear la entrada del virus, inhibiendo potencialmente su replicación.
Ya se dispone de la secuencia genética de la proteína de enganche, por lo que algunos proyectos de vacuna se centran en esta proteína.
El uso de ARN mensajero como vacuna es una estrategia relativamente nueva. Consiste en inyectar el ARNm para la proteína de enganche y dejar que el huésped produzca la proteína. Una ventaja de este enfoque es su sencillez para la fabricación a gran escala.
Otras estrategias incluyen la inyección de ADN para la codificación de la proteína de pico o la proteína real ("proteína recombinante"). Otros utilizan solo la punta de la proteína, ya que esta es la parte que se dirige a los receptores en las células humanas.
Reutilización de otras vacunas
La reutilización de vacunas ya existente para usarlas con el covid-19 se está considerando como un medio alternativo para el control del virus.
Un candidato es la vacuna BCG, normalmente dirigida contra la tuberculosis. La vacuna BCG puede estimular elementos innatos del sistema inmune, ofreciendo cierta protección contra diversas enfermedades. En este sentido, varios estudios han propuesto un vínculo epidemiológico entre la cobertura de BCG en la población y la reducción de la incidencia de covid-19 en determinados países.
Otras vacunas existentes, como la de la polio, son candidatas poco probables, si bien tienen la ventaja de que pueden comenzar los ensayos de fase III inmediatamente, ya que la seguridad (fase I) y la inmunogenicidad (fase II) ya se han establecido.
Todavía es pronto para saber qué vacuna será efectiva. Lo que parece claro es que ninguna vacuna individual será adecuada para todos, en todas partes. El acceso a la vacuna será particularmente difícil para los países pobres.
En cualquier caso, el marco temporal realista para la producción de cualquier vacuna segura y efectiva contra covid-19 aún se extiende más allá de un año.

Fuente: BMJ